
SIFU VERDICQ MORGANE
Responsable de las clases infantiles · Sifu y asistente
Pedagogía · Crecimiento personal · Familia
- Wing Chun
- Desde los 16 años
- Función
- Responsable de las clases infantiles
- Reconocimiento
- Sifu
Es realmente una familia, y cada vez nos sentimos más parte de ella.
Morgane descubre el Wing Chun a los 16 años. Su madre ya conoce a Sifu De Beil, que es su entrenador personal. Lo que al principio iba a ser una actividad física adquiere poco a poco una importancia mucho mayor en su vida.
Desde la adolescencia, esta práctica acompaña su desarrollo personal. Le aporta confianza y una sensación de seguridad, además de ayudarla a gestionar las emociones, encontrar la calma y tomar distancia. La perseverancia adquiere un sentido concreto: seguir adelante, incluso cuando aprender requiere tiempo.
Las competiciones, las demostraciones y, más tarde, la enseñanza prolongan ese camino. A través de estas experiencias, Morgane descubre tanto lo que puede lograr como lo que puede aportar a los demás.

Transmitir a los niños
Maestra de educación infantil y primaria en su vida profesional, Morgane dirige las clases de Wing Chun para niños. Su enfoque combina el placer de aprender con la disciplina, la calma y la precisión de una verdadera enseñanza marcial.
Venimos a divertirnos, sí, pero también a descubrir y desarrollar nuestro Wing Chun. No es una guardería. Venimos porque queremos aprender.
Da prioridad a unas bases sólidas y a movimientos precisos antes de buscar potencia. Aprender a prestar atención, trabajar con un compañero y respetar el ritmo de cada uno forma parte de las clases. También anima a los niños a compartir entre ellos lo que van comprendiendo.
Un niño más pequeño puede aportar algo a uno mayor y viceversa. La transmisión entre los niños también es muy importante.
De alumna a Sifu
Morgane se convierte en Sifu con solo 24 años. Este reconocimiento no era un objetivo que persiguiera.
Nunca imaginé que algún día sería Sifu. Fue una sorpresa.
El título es una continuación natural de su recorrido. Conlleva una responsabilidad: mantener vivo lo que ha recibido y ayudar a otros alumnos a crecer a su vez.
Una tradición vivida
Los viajes también dan una profundidad especial a su aprendizaje. Practicar Siu Nim Tao en el salón ancestral de la familia Tang sigue siendo un recuerdo especialmente intenso: la tradición se convierte en una experiencia vivida.
Este vínculo con el linaje convive con otro igualmente esencial: la familia humana que se construye día a día dentro de la escuela belga.
Su mirada sobre la escuela
La ausencia de juicios, el respeto y la amabilidad permiten que cada persona encuentre su lugar. Los valores compartidos crean un entorno seguro en el que se puede aprender sin fingir ser otra persona. Para Morgane, esa sensación de seguridad tiene una importancia especial como mujer que practica artes marciales.
VEN TAL COMO ERES.





